Vuelos a París, el encanto de una ciudad universal

Los vuelos a París son de los más solicitados del mundo. Además,  es la ciudad más romántica de Europa. Sus calles rebosan magia, nostalgia y encanto. Imaginate volar desde Argentina para explorar sus cafés y sus bulevares. También, probar la comida y el vino. Asimismo, descubrir todas las interesantes cosas que podés hacer en suelo parisino. Si vos deseas conocer la capital gala, visitá portales como Avantrip y pregunta por los vuelos a París.

La urbe parisina es muy dinámica.  Además, ha mantenido una conexión firme con el pasado. A la vez,  se erige  como una gran representación de Francia como país. Vos podés quedar atónito con la Torre Eiffel. Igualmente, con la Catedral de Notre Dame y las obras de arte del Louvre. Sin embargo, lo más encantador de esta capital es la intimidad que ofrece a sus visitantes. Siempre hay algo único que descubrir en tus vacaciones en París.

Tomar vuelos a París es una experiencia que nadie debe perderse

París es servida principalmente por tres aeropuertos. Estos son: el  “Charles de Gaulle”, “París-Orly” y el “Beauvais-Tillé”. Lo más probable es que volés hacia el Charles de Gaulle. Este es el quinto terminal aéreo más grande del mundo. Sin duda, es la principal puerta de entrada a París.

Encontrás vuelos a París de manera muy fácil. Ni siquiera tenés que reservar con mucha anticipación. Esta ciudad recibe gran cantidad de visitas, así que sobran las líneas aéreas que ofrecen pasajes a ella.  En dado caso, trata de no viajar en fechas como la de San Valentín o Fin de Año, pues el pasaje es más costoso en esos momentos. El resto del año, podés pagar vuelos a París con buen precio si tienes algo de paciencia.

Recordá que como ciudadano argentino no necesitas de visado si tu estadía es de solo 90 días. Para una vacación corta, basta que lleves tu pasaporte. Además, necesitas de un seguro de viajes. Este es un requisito indispensable para viajar a Europa.

El fantástico museo del Louvre y su colección de arte

Hay dos cosas que todos deberían ver en París. Una de ellas es la fantástica Torre Eiffel. La otra, son los galerías y pasillos del Louvre. Estos dos lugares son los más icónicos de esta ciudad. Si alguien visita la capital francesa y regresa sin percatarse de este par de monumentos: ¿realmente se ha estado París?, ¿ha valido la pena el viaje?

La historia del edificio del Louvre tiene sus orígenes entre los años 1190 y 1202. Esta construcción es la sede del antiguo Castillo del Louvre.  Se trata de la residencia donde el Rey Carlos V acumula sus colecciones de arte. En buena medida, este el origen del actual uso museístico.

Con la construcción del Palacio de Versalles, el Louvre queda desocupado. Deja de ser el alojamiento de los monarcas. Entonces, es cedido primero a la Academia Francesa. Luego, pasa a mano de instituciones que celebran en sus aposentos exhibiciones de pintura y escultura.

Es luego de la Revolución Francesa que el edificio se torna oficialmente Museo. El decreto oficial data del año 1793, cuando se crea el Muséum Central des Arts. Luego, el 10 de agosto del mismo año se inaugura la Grande Galerie du Louvre.

Los vuelos a París y la oportunidad de conocer la Torre Eiffel

No pierdas la experiencia de subir a la Torre Eiffel por la noche. En su cima, podés  ver la Ciudad de la Luz desde una nueva perspectiva. Esta construcción es llevada a cabo por el ingeniero Gustave Eiffel en 1887. Hay que añadir que es levantada para la exposición universal de París de 1889.

Esta construcción se ubica en el extremo del Campo de Marte, a orillas del Río Sena. Además, es el foco medular de atracción de turistas. Al año la visitan 7,2 millones de personas. Se estima que es el monumento con más asistencia de viajeros del mundo.

De noche, la torre Eiffel es un espectáculo increíble. Es iluminada por más de 300 focos dispuestos a lo largo de sus vigas. De ese modo, muestra  un brillo dorado tan pronto como cae la noche. ¡En en verdad preciosa!

Otros aspectos interesantes de la capital francesa

París tiene un sistema de transporte de metro muy completo. Si viajás a esta ciudad, aprovéchalo al máximo. Sus estaciones son verdaderas obras de artes diseñadas en estilo Art Nouveau. Usa esta red subterránea para moverte por la ciudad de forma rápida, fácil y económica.

Otra cosa que la gente ama de París es su gran cantidad de puentes. Todos tienen sus propios detalles. Todos son únicos a su manera. Tal  es el caso del Pont des Arts, Pont Neuf y el Bir-Hakeim. Estos puentes son descritos por nuestro Julio Cortázar, en su magnífica novela Rayuela.

La Ciudad de la Luz es famosa por su comida. París es el epicentro del arte gastronómico francés. Podés disfrutar del croissant, macaron, croquembouche, crepe, quiche y mucho más. Igualmente, conseguís una panadería en cada esquina. Así podés apreciar los pequeños bistros o food-trucks.

El escritor norteamericano Ernest Hemingway dice en una de sus novelas que: “París es una fiesta”. Ciertamente, es un jolgorio. Una ciudad radiante, incesante y que se renueva. Conócela y te darás cuenta de todo lo que emana. Recorre sus calles, transita sus boulevares, contempla las Tullerías, los jardines de Versalles y cada una de sus esquinas llenas de esplendor. ¡No te arrepentirás!